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6 Alimentos a evitar antes de ir a dormir

La mejor receta para ganar peso y dormir fatal es abrir la boca antes de cerrar los ojos. Además cenar justo antes de irse a la cama puede dañar los tejidos de la garganta y el esófago.

Es conveniente hacer caso al refrán “desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”. Además, hay un sinfín de webs con recetas para elaborar cenas saludables y ligeras.

Puede que hayas oído hablar del reflujo gastroesofágico, que ocurre cuando los jugos de la digestión regresan al pecho y/o garganta y causan sensación de ardor. Pero también hay algo llamado reflujo faringolaringeo o “reflujo silencioso”, que es diferente al ardor de pecho común. Tiene las mismas causas, pero no los mismos síntomas. En lugar de indigestión, los que lo padecen sufren de dolor de garganta, tos crónica y dificultad para tragar.

Evitar comer antes de ir a dormir

Según Jamie Koufman, una famosa laringóloga de Nueva York que lleva 30 años estudiando este mal, casi el 50% de los norteamericanos tienen reflujo silencioso y no lo saben.

“El factor de riesgo por excelencia es, sin duda, la hora a la que la gente cena”. La doctora Koufman recomienda cenar como mínimo 3 horas antes de irse a la cama. Pero lo malo de cenar tan pronto es que muchos no resistirán la tentación de picar algo antes de acostarse. En este caso, conviene estar informado de qué es lo peor a lo que podemos recurrir como snack de última hora:

  • Alcohol: relaja las válvulas que conectan el estómago y el esófago, haciendo que al cuerpo le resulte difícil mantener la comida donde corresponde.
  • Soda: hay pocas cosas que den más ácido que la soda; de hecho, la soda es más ácida que cualquier cosa que encontremos en la naturaleza. El ácido daña las válvulas. Además, el agua carbonatada incrementa la presión del estómago.
  • Comidas grasientas: esto incluye helado, galletas y hamburguesas, entre muchas otras cosas. También relajan las válvulas estomacales.
  • Chocolate: es alto en grasas también. Además contiene cafeína y un estimulante menos conocido llamado teobromina.
  • Queso: también muy graso. Sin embargo las variedades duras como el parmesano o el queso suizo tienen un efecto más reducido sobre el reflujo que los quesos blandos como el feta o la mozarella (¡atención con las pizzas!).
  • Frutos secos: cuando se trata de evitar el reflujo, la grasa es la grasa, da igual si ésta es saturada o no saturada. Así que, a pesar de que las nueces contienen generalmente una buena dosis de las segundas, deben evitarse justo antes de irse a la cama. Los anacardos, las nueces, las nueces de macadamia y los cacahuetes son los peores, mientras que los pistachos y las almendras no son tan perjudiciales.
  • Cítricos: son alimentos muy ácidos. Un vaso de zumo de naranja o de manzana verde es la peor opción a la que recurrir, mientras que algunos pueden comer manzanas rojas sin presentar problemas.
  • Café: no sólo es ácido por sí mismo, sino que además la cafeína que contiene genera ácido estomacal adicional. Si es imprescindible tomar una taza de café, el descafeinado tiene menos niveles de ácido que el café normal.

Así que, ¿qué opciones nos quedan en caso de que el hambre apriete en mitad de la noche? La doctora Koufman recomienda comidas bajas en ácido, como los plátanos, un tazón de cereales bajos en azúcar y con leche desnatada o, su favorito, una manzanilla para “engañar” al estómago y además hacerlo reposar.