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Derrame pleural síntomas, tratamiento

Derrame pleural síntomas, tratamiento

El espacio pleural es una zona se encuentra entre los pulmones y el tórax, desempeñando el papel de almacenamiento de líquidos. Es normal que esta área ocupe un mínimo porcentaje de fluidos; sin embargo, el exceso de estos, conlleva a un derrame pleural.

En la mayoría de los pacientes, la presencia de un derrame pleural puede representar un riesgo para ambos pulmones. Además, se debe tener en cuenta que su causa más conocida es la insuficiencia cardíaca.

Síntomas del derrame pleural

Dado que los derrames pleurales tienden a ser asintomáticos, por lo general se suelen descubrir durante un examen físico o una radiografía de tórax.

Sin embargo, cuando sus síntomas se manifiestan, el individuo es más propenso a sentir ansiedad o dolor torácico. El dolor torácico pleurítico, se presenta en forma de debilidad o con una aflicción que se hace más intensa con cada respiración, por ende, se diagnostica una inflamación de la pleura parietal.

Habitualmente, el dolor se centra en la zona inflamada, no obstante, se puede producir un daño referido. Siempre que las partes periféricas e inferiores de la pleura diafragmática causan la estimulación de los seis nervios inferiores, ocasionando una irritación que puede manifestar dolor en la pared inferior del tórax o cerca del abdomen, simulando de esta manera los síntomas de un trastorno intrabdominal.

La irritación de la pleura diafragmática en la parte central, es manifestación del estimulo del nervio frénico, el cual origina una angustia entre el cuello y el hombro. El diagnostico a partir de un examen físico, puede presentar ausencia de frémito táctil, disminución de los ruidos respiratorios del lado correspondiente al derrame o matidez a la percusión.

A pesar de que estos síntomas pueden ser causados por un engrosamiento cerca del tórax. De igual forma, los derrames de mayor volumen suelen estar acompañados de una respiración rápida y frívola.

Uno de los síntomas menos presenciados es el roce por fricción pleural, el cuál se manifiesta mediante sonidos irregulares que bien pueden confundirse con crepitante a un sonido más áspero y completamente formado, de coriáceo o crujido sincronizado directamente con la respiración, escuchándose durante el período de inhalación y exhalación.

Por otra parte, los ruidos continuos al corazón, denominado roce pleuropericárdico, son capaces de variar junto con los latidos cardíacos, y llegar a equivocarse con el roce de la pericarditis.

El frote pleuropericárdico presenta sonidos más fuertes en el borde izquierdo del estenón, entre el cuarto y tercer espacio intercostal.

Normalmente es simultaneó con los latidos del corazón y no se encuentra involucrado directamente con la respiración. Cabe señalar que diagnosticar la existencia de un derrame pleural mediante una prueba física es poco probable de detectar, teniendo en cuenta que este trastorno en la mayoría de los casos no manifiesta ningún síntoma significativo.

No obstante, durante el desenlace de la enfermedad se pueden presenciar señales que indiquen su desarrollo, entre estas se encuentran:

  • Síntomas relacionados con la gripe, como la tos y la fiebre.
  • Dificultades al inhalar y exhalar o disnea.
  • Dolor en el tórax, siendo insoportable cada vez que el individuo inspira, espira o tose.
  • Hipo, ocasionado por una alteración dependiente del diafragma.

Diagnostico del derrame pleural

Cuando se considera la existencia de un derrame pleural, la radiografía de tórax es la principal prueba que se manda a realizar, estudiándose con todo detalle los laterales del tórax en posición del pie. Dado que, en esos ángulos, se producen 75ml de fluidos que pueden manifestar la eliminación del área costofrénico superior, el cual prioriza una cifra alrededor de los 175ml. No obstante, puede demandar cerca de los 500ml.

Los casos de derrames más descomunales minimizan las cantidades del hematórax, produciendo una alteración o desplazamiento mediastínico. Tomando en cuenta que derrames superiores a 3 litros de líquido pueden manifestar opacidad total del hemitórax y una deformación mediastínica hacia el lado contra lateral.

Las pruebas más efectivas para el diagnostico definitivo de este trastorno son las siguientes:

  • La radiografía; permitiendo identificar en dónde se manifiesta la enfermedad.
  • Ecografía torácica; brindando la localización de exacta del lugar en dónde se origina el derrame.
  • Biopsia pleural o videotoracoscopia; se realiza para tener acceso al toráx mediante una cámara diminuta.
  • Análisis del líquido; método usado para identificar el nivel de proteína que se encuentran en la sangre, las bacterias o las células cancerosas.

Tipos de derrame pleural

Dependiendo del origen de la enfermedad y de las causas de la misma, este trastorno se puede clasificar en dos tipos:

  • Exudado: Ocasionado por varias razones, las más habituales se encuentran; el bloqueo de los vasos, neumonía, tuberculosis, lesiones o tumores.
  • Trasudado: Manifestado gracias al líquido que se penetra en la pleural gracias a la presión de la sangre. Sin embargo, no se manifiesta una alteración que se considere peligrosa o dañina. Este tipo suele estar reforzado por la insuficiencia cardíaca o por una cirrosis hepática.

Por otro lado, también se promueven casos de derrames benignos, procedentes normalmente de un tumor en el pulmón.

Tratamiento para el derrame pleural

Cuando se diagnostica el exceso de líquido almacenado en la pleural, se debe priorizar drenarlo, eludiendo que este penetre nuevamente, por consiguiente, se debe averiguar la causa por la cual se ha manifestado dicho evento.

El método más empleado a la hora de extraer el fluido es la toracocentesis, el cual consiste en presionar levemente el órgano, para expandir el tórax. Posteriormente el tratamiento proporcionado por el médico depende del tipo de derrame que se haya desarrollado.

De acuerdo con investigaciones, los diuréticos son el cimiento para el derrame pleural de tipo trasudado, debido a su eficacia al gestionar los problemas cardíacos.

Por otra parte, si es exudado, será de suma importancia tratar el origen del trastorno, ya sea por medio de una infección u otro factor. Por ende, los antibióticos son la mejor alternativa.

Por otra parte, al tratar con individuos con cáncer es más confiable emplear una sonda pleural durante varías semanas, de forma que el líquido almacenado en el pulmón se drene lenta y totalmente sin manifestar ningún daño.

De modo similar, este método va acompañado de los exámenes para trata el cáncer, como la quimioterapia, la radioterapia, y dependiendo de las condiciones realizar una cirugía.