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El código secreto del color de los alimentos, cómo aprovecharlo

color de los alimentos

Nuestro instinto animal nos lleva a preferir los alimentos de colores cálidos -amarillos, rojos y naranjas-, mientras que, los de colores más fríos –como el azul y el morado- nos generan rechazo y nos recuerdan a comida en mal estado. Así lo ha probado una encuesta reciente del grupo estadounidense Nielsen, para la que estudiaron los hábitos de 5.000 personas de diez países.

Pero no todo lo morado es malo. Más allá de los mensajes que los colores de los alimentos envían a nuestro subconsciente, estos también encierran unos códigos alimenticios que revelan sus características nutricionales. Entrevistamos a los expertos para que nos ayuden a descifrar qué nos aporta cada tonalidad a nuestra salud.

Lo primero, la variedad. “Cuanto más diversos sean los colores de los alimentos que ponemos en la mesa, mucho mejor” explica Liliana Cabo, dietista-nutricionista de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas del Principado de Asturias (ADDEPA). De esta manera, nos aseguraremos de obtener los beneficios de todo el círculo cromático. Este es el ‘diccionario’:

Verdes

El grupo de los verdes es el que abarca mayor número de alimentos. Este color es, para nuestro cerebro, sinónimo fresco, natural y saludable.

Cuáles son. En este grupo nos encontramos con frutas y verduras como el kiwi, la alcachofa, las acelgas o los espárragos verdes. Y las espinacas y los aguacates, con sus propiedades especiales (ver a continuación).

Qué esconden. Suelen ser vegetales ricos en luteína, un potente antioxidante, pero también con altos contenidos de ácido fólico, magnesio, fibra y potasio. Algunos de los alimentos de esta gama -como el aguacate o las espinacas- contienen zeaxantina

Cómo nos ayudan. Los alimentos verdes nos ayudan a mejorar el funcionamiento de nuestro hígado, a hacer mejor la digestión y prevenir el estreñimiento y enfermedades cardiovasculares.

La luteína y la zeaxantina, explica la nutricionista de ADDEPA, María Elena Marqués “son xantofilas pertenecientes a los carotenoides”, que ejercen un efecto protector frente a enfermedades oftalmológicas como las cataratas.

Amarillos y naranjas

Colores relacionados con la juventud, la alegría, la vitalidad, el buen humor, la luz, el sol y la atención.

Cuáles son. En este grupo los principales protagonistas son los cítricos: limones, naranjas, mandarinas, pomelos son algunas de las frutas que llenan esta lista. Alimentos que, a pesar de su acidez, con nuestro cuerpo son más dulces que agrios.

También encontramos en esta gama, añade Marqués, los carotenoides –responsables en este caso de la coloración naranja o amarilla-, entre los que se encuentran alimentos como las zanahorias, la calabaza y el mango.

Qué esconden. Ricos en vitaminas A y C. También contienen ácido fólico, magnesio, fibra y potasio.

Cómo nos ayudan. La vitamina A ayuda a cuidar nuestro sistema inmunitario; mientras la C es un potente antioxidante, “imprescindible para la síntesis del colágeno [que aportan alimentos como la carne, el pescado, los huevos, los lácteos y los frutos secos]”, según indica Cabo. “También ayuda a la correcta absorción del hierro [presente en alimentos como las legumbres, la carne, los mariscos con concha y los cereales integrales, entre otros]”.

Los alimentos de estos colores con carotenoides son perfectos para mejorar la salud cardiovascular, proteger nuestra piel, combatir el envejecimiento y tratar enfermedades digestivas.

Rojos y morados

Los alimentos rojos, brillantes y llamativos, evocan pasión y exotismo.

Cuáles son. Fresa, granada, tomate, pimiento rojo, uvas, moras, frambuesas, arándanos…

Qué esconden. Los alimentos de este color son otra fuente de vitamina C, magnesio y fotoquímicos. Pero sobre todo, contienen licopeno, un tipo de carotenoide, que ha sido objeto de numerosos estudios por sus cualidades. Los más oscuros aportan antocianinas.

Cómo nos ayudan. Los alimentos rojos nos sirven para cuidar nuestro corazón y mantener una buena memoria. El licopeno, aclara Marqués, además de proteger nuestro sistema cardiovascular “tiene un papel protector frente a varios tipos de cáncer”.

Por su parte, las antocianinas -responsables de los colores azul y morado- tienen efecto antioxidante.

Blancos

Los alimentos incluidos en esta gama de color, como el ajo, la cebolla, el puerro o la col, nos aportan fotoquímicos como alcinas, antoxantinas e inulina que, según Cabo, “ayudan a mantener la presión arterial baja, combatir infecciones y actuar como alimento para nuestras bacterias intestinales”.

A pesar de que ‘en la variedad está el gusto”, Verónica Sánchez, presidenta de ADDEPA, señala que “una alimentación llena de colores no implica necesariamente que esté bien estructurada”. Por lo que, cabe resaltar que no debemos olvidarnos de añadir a nuestra dieta legumbres, frutos secos, cereales integrales y alimentos de origen animal. Aunque, Sánchez añade que fijarnos en los colores “puede ser una forma sencilla y divertida de incluir alimentos frescos de origen vegetal”.