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Lesión del nervio facial

Los daños en el nervio facial tienen grandes implicaciones para las personas que las padecen, principalmente, a causa de la paralización de algunas porciones o la totalidad de la cara, generando alteraciones estéticas y funcionales. Muchas de las personas que se ven sometidas al daño de la estructura nerviosa, cuentan con hipotonía y debilidad del lado de la cara afectado, proyectando las cejas y comisuras labiales hacia abajo, lo que lleva a que se aprecien asimetrías entre la porción inmóvil y la que no ha visto mermado su funcionamiento. Por otra parte, impide que los gestos faciales se lleven a cabo normalmente, perjudicando de este modo, la comunicación no verbal, la cual es muy importante en el intercambio de información entre seres humanos. Sin lugar a dudas, los pacientes que presentan dicha condición ven mermada su calidad de vida; requiriendo algunos de ellos, asesoría psicológica para hacer frente a la situación.

Nervio facial

El nervio facial es un tipo de estructura neurológica craneana que proviene del tallo cerebral, y se extiende a ambos lados de la cara. En virtud de su función, se ha concebido al nervio como mixto, en virtud de que permite recabar y transmitir estímulos sensoriales; pero a su vez garantiza fines motores. En tal sentido, se ha determinado que dicha estructura nerviosa controla la contracción y distensión de los músculos faciales, para garantizar el proceso de gesticulación, pero también hace llegar al cerebro información de los sabores percibidos por una gran parte de la lengua. Por otra parte, se ha constatado que interviene en el proceso de inervar las glándulas lagrimales y sudoríparas de la cara, las salivales y los vasos circulatorios del paladar y fosas nasales.

Síntomas

Los síntomas que se presencian con mayor regularidad, cuando se ve afectado el funcionamiento del nervio facial, tanto a causa de una lesión, así como producto de enfermedades virales; son los siguientes:

  • Dificultad o imposibilidad para realizar expresiones faciales (cerrar y abrir ojos, mover cejas y sonreír) en un lado o ambos de la cara.
  • Presencia de debilidad leve o moderada o parálisis parcial o total de la cara.
  • Disminución en la capacidad de percibir sabores.
  • Mayor producción de lágrimas y saliva.
  • Mayor sensibilidad al sonido en la porción afectada.
  • Dolor de cabeza.
  • Babeo.

Parálisis de Bell

Sin embargo, es necesario atender a las posibles causas que pueden motivar la pérdida de la capacidad de contraer los músculos faciales a voluntad, pues, estos síntomas son comunes, tanto a lesiones del nervio, como a la inflamación que se puede producir en el mismo por causa de la condición conocida como Parálisis de Bell. Dicha condición, se estima que tiene carácter temporal, disminuyendo la presencia de síntomas en pocas semanas luego de su aparición y completándose su recuperación en un lapso que ronda los seis meses; no obstante, hay un grupo reducido de pacientes que continúan con los síntomas de por vida. Según la literatura médica, la parálisis de Bell puede relacionarse con la presencia de herpes simple o zóster, adenovirus, rubéola, paperas, gripe, entre otras enfermedades causadas por virus.

Daño del nervio facial

Desde otro punto de vista, es oportuno aclarar que el nervio puede verse afectado estructuralmente, a causa de traumatismos severos en la región facial o como producto de alguna intervención quirúrgica que se realice en dicha zona. Si esto ocurre, es probable que el médico que atiende al paciente, ordene la realización de un conjunto de pruebas a fines de determinar la magnitud del daño producido. Las lesiones que suelen afectar más a menudo el nervio facial, son las que se desarrollan en el área de las glándulas parótidas y oído medio, fracturas faciales en el hueso temporal y basicraneales. Las cirugías que pueden afectar principalmente la estructura del nervio son las del oído medio y parótidas. Cuanto mayor sea la afectación de la estructura neurológica, menores serán las posibilidades de recuperación del mismo y menor será la probabilidad de que se recupere la movilidad de los músculos de la región afectada.

Tratamiento

Si el daño es de menor envergadura, se considerará la posibilidad de que el tejido neural se regenere, aplicando un tratamiento que contemple medidas de protección ocular, para evitar la queratitis, y suministro de corticoides, de igual modo, se puede recomendar la realización de masajes faciales y cumplir con terapias de rehabilitación, para mejorar la movilidad de los músculos de la cara. Si las consecuencias del daño comprometen a gran parte de la estructura, es probable que el afectado sea sometido a un procedimiento quirúrgico de reinervación y cirugía plástica, para restaurar la movilidad de la cara. También puede aplicarse técnicas de injerto o reparación de nervios, entre otros.

Consulta a tu médico

Si presentas alguno de los síntomas anteriormente señalados, te invitamos a asistir a consulta con tu médico de confianza, para que éste te indique cual es el tratamiento a seguir. Mientras más pronto contactes a dicho profesional de la salud, mayores serán las posibilidades de una recuperación satisfactoria.

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