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Recomendaciones para disfrutar de la piscina en verano

recomendaciones para la piscina

La natación es una excelente actividad de recreación que contribuye al desarrollo físico, psíquico y social de niños y adultos. Pero el uso seguro de las piscinas implica medidas para evitar tanto los casos de ahogamiento como las infecciones. En esta nota, damos algunas recomendaciones para tener una pileta segura. 

Para disfrutarla y minimizar los posibles contratiempos, no solamente es necesario evitar las lastimaduras y los accidentes por ahogamiento, sino también conocer las pautas para prevenir algunas infecciones.
El mantenimiento adecuado de las condiciones de higiene del natatorio y la colaboración de cada uno de los usuarios para prevenir la contaminación del agua disminuyen sustancialmente el riesgo de complicaciones infecciosas.
El primer paso para prevenir estas enfermedades es conocer cuáles son y cómo se transmiten. Los siguientes son conceptos básicos y medidas prácticas para tener “Piletas seguras”.

¿Cómo se contraen enfermedades infecciosas en los natatorios?

El agua puede contaminarse con los microorganismos habituales del tubo digestivo (intestino) de las personas, con excrementos de animales o con basura. Cuando el agua está contaminada, los microorganismos pueden contaminar los ojos, los oídos, la nariz, la boca y los intestinos.
Para prevenir la contaminación del agua se utiliza el cloro que actúa muy eficientemente eliminando la mayoría de los gérmenes y controlando así, la multiplicación de los mismos.

¿De qué podemos enfermarnos?

La enfermedad más común es la diarrea. Se adquiere al tragar el agua contaminada con los microorganismos que la producen, los cuales llegan al agua desde las heces humanas o de animales.
Otras infecciones frecuentes son: conjuntivitis, otitis, algunas dermatitis y, muy excepcionalmente, meningitis y hepatitis.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Los niños pequeños, las mujeres embarazadas y aquellas personas con las defensas disminuidas. Cuando adquieren diarrea, estas personas deben consultar al médico inmediatamente y avisarle que estuvieron en una pileta. Especialmente deben hacerlo si tienen sangre en la materia fecal, fiebre o diarrea profusa, o si la enfermedad no cede en cinco días.

¿Cómo protegernos?

Recuerde que millones de personas utilizan las piscinas cada año y la mayoría no se enferma. La prevención, para ser efectiva, debe complementarse en dos planos:

1. Las condiciones de la piscina
a. Cloración y control de las condiciones químicas y bacteriológicas del agua. El cloro previene la contaminación del agua, actúa muy eficientemente eliminando la mayoría de los gérmenes y controla, así, la multiplicación de los mismos.
b. Control médico regular de las personas que asisten al natatorio.
c. Higiene del lugar.
d. Control del cumplimiento de las recomendaciones generales por parte de los asistentes.

2. Las responsabilidades de cada uno de los usuarios
a. No utilice la piscina si tiene diarrea. Los gérmenes se pueden transmitir aunque no tengamos un “accidente” en el agua.
b. Evite tragar el agua.
c. Lávese las manos con agua y jabón luego de ir al baño o luego de cambiar pañales.
d. No sumerja a los niños en la piscina con los pañales puestos. Se sugiere utilizar trajes de baño impermeables y ajustados o bombacha pañal, que eviten la pérdida de materia fecal en el agua.
e. Lleve frecuentemente al baño a los niños pequeños que usan pañales, sin esperar que se lo pidan.
f. No cambie los pañales a su hijo cerca de la piscina. Hágalo en el vestuario o en el baño, y luego lávese bien las manos.
g. No deje que sus hijos ingresen a la piscina si están con conjuntivitis, infecciones en la piel, infecciones por hongos, piojos o fiebre.
h. Controle si tienen completo su esquema de vacunación; de lo contrario, actualícelo.
i. Consulte al médico sobre vacunas especiales que puedan darle una mayor protección.
j. Si su hijo suele tener otitis, consulte al médico sobre las precauciones que debe tomar y las actividades que puede desarrollar en el natatorio.

¿Qué hacer para evitar otros accidentes?

1. Controle a sus niños permanentemente. No olvide que ellos se ahogan en silencio.
2. Tenga en cuenta que los niños menores de cuatro años, aunque concurran asiduamente a la piscina y puedan nadar acompañados, son incapaces de reconocer el peligro y de salir del agua por sí solos.
3. No mastique chicle, ni coma mientras está en la piscina, ya que aumenta el riesgo de accidentes por ahogamiento.
4. Evite correr o que corran en la zona de la piscina: podrían resbalarse y lastimarse o caer en el agua.
5. Proteja de las quemaduras de sol a los niños, utilizando pantallas con alto factor de protección y recuerde renovarla cada tres horas por lo menos.
6. Ante cualquier duda, consúltenos.

Recuerde que los niños menores de 5 años deben estar vigilados permanentemente por un adulto que esté dentro de la piscina para socorrerlos en caso de necesidad. Los padres deben saber que los niños pequeños no tienen conciencia del peligro ni capacidad para salir del agua por sí solos, aunque participen de programas de natación.